Solia escurrirme en su necesidad, aquella que otro recientemente no le satisface, la fuerza de mi libido sexual la carcome sin darme cuenta de como la afecta para bien, entre tantos me volvia cada vez mas unico sin dar marcha atras, quimicamente nos envolvemos rapido ya que desde hace rato me llama sin llamarme. La multitud genera ruido y es logico aunque yo la inducia a que se note bien lejano, me pedia que me haga escuchar sin una duracion prolongada por su abdomen, introduciendo mi carne en su vulva era imposible salir pronto de ese infierno, incinerando mi piel sin tocarme demasiado deje fluir todo lo demas. Su vestido queda a un lado como mi pantalon, todo en cuestion de segundos ocurria para darnos paso a lo lento de sus caricias, delicioso espero comer sus pechos, solo me suplica que sea el mismo de siempre, como en otras noches, como bien se transmitirle mi pasion a quien me reclama a toda hora. - Fernando Ale