LUJURIA Te descubro en un abrir y cerrar de ojos, con mi barba tanteo por un instante la espalda descubierta que llevas contigo, remitiéndome a mojar mi ser en plenitud, tienes esa gran virtud. Intervendrá mi lengua con la tuya finalizando este hambre que rondaba entre los dos, olvidándonos del tiempo, de nuestras cosas, disfrutando en carne propia del sexo opuesto. No teníamos pretextos para desearnos así, nos besábamos sin un fin, siendo una formula fuerte en hacernos sentir, con pocos gestos sabíamos el uno del otro lo que cometíamos allí. Maldita lujuria, cuando no te tengo la suelo padecer, no sabremos bien el porque de nuestros cuerpos estremecer aunque es obvia la respuesta... el descontrol al tocarnos lo decía todo. - Fernando Ale