Nunca tuve pudor al ver de casualidad tu cuerpo voluminoso, si para mí representa la oportunidad de cumplír con tantas ganas juntas, descubriendo que me fantaseabas a escondidas, involucrando a tu lengua con la mía yacemos sin escalas en la cama, sin quitarnos del todo la ropa. Me rebuscas en mí rostro comiéndome y cobrándote cuentas pendientes, noches sin dormir bien por el letargo de mis apariciones, tus poros un tanto húmedos, masajeo tus pechos, mientras exploro una vez más tu cuello, mí pene erecto ya no se puede ocultar. En tus labios de placer me he introducido, consiguiendo a cambio un soneto de gemídos, tan tuyos de tu naturaleza sexual, tan míos por ejecutar semejante instrumento, esa frescura como el viento te mantiene más viva que nunca. No aguantas más hasta que tomas esas gotas de placer, apenas me quite de tu orificio íntimo lo introduces en tu boca, se apodera la locura en esos segundos, con suspíros de lujúria por saberte satisfecha, aunque se bien que durará poco...