No hace falta predecir como la puedo conquistar, sus facetas la delatan cuando le despierto un peculiar interés, en su cerebro se permite la capacidad suficiente para quedar atónita, precipitandose al suspirar frente a mi, frente a quien aumenta su temperatura corporal. No me interesa desde ya lo voluptuosa o lo llamativo de su femineidad, atrapo su aliento generando esa incógnita, que sera resuelta en los siguientes minutos, los surcos en su piel me pertenecen, mirada fija para cerciorarla de la importancia que lleva penetrarla. No nos han visto por ahí de la mano, pero la forma en que nos deglutimos sin pausa es inexplicable, tanta locura acumulada hasta que por fin nos entregamos, ahí nos volvimos dóciles para demostrar de que estamos hechos, quedé preso de sus modos de contenerme aún aprendiendo de mí. Desde afuera supe de lo que su cuerpo reclamaba, mis letras exponen lo que el viento ya sabía, proponerle un sendero en llamas que la abriguen del ocaso, permitiendo que vea un ...