COSTUMBRE Se nos hizo una plena costumbre bien lento en el tiempo, envolverme en su aroma para luego hacerme adicto a el fue lo mejor en mucho tiempo, y me tocaba desde lo mas profundo. Pasamos de mirarnos viciosamente entre sonrisas por lo bajo bien de cómplices que algo traman, convirtiéndose en pasión desenfrenada a la luz de la luna y también del día en ocasiones. Sin querer nos íbamos envolviendo mas, enamorándonos de nuestra forma de follar, aunque a decir verdad no hago promesas y por supuesto tampoco lo buscaría, cada suspiro que le quitaba valía un desquite suyo derritiéndose en mis manos. Era mutuo el sentimiento de consumirnos por el otro y reconfortante la recompensa lograda, los ojos en llamas nos delatan, recorriendo un viento moderado por nuestros cuerpos dándonos la frescura que pondera nuestra permanencia en el amanecer. - Fernando Ale