A SUS ORDENES ME APETECÍA
como un loco con su locura,
perdí toda mesura,
desde su cuello
hasta la cintura
para estar a sus servicios.
La re-cogí de sus nalgas,
sin contenerme
la ponía entre mis piernas
rodeándola,
azotandola,
predispuesto a tocarla
sin limite alguno
estimulando sus ganas
bien fuerte desde atrás
como castigo alguno.
Y apenas empiezo
si sabe lo caliente
que está su amo,
su poeta,
su perverso,
su perdición
a esta fantasía
complacida sin piedad.
Se pone intranquila
con mis dedos en sus cavidades,
sujetada a mis caprichos,
a mi vicio por someterla,
se pone loca
escuchando mis palabras,
sintiendo mi lengua,
oprimiendo sus nalgas.
Estoy bien a punto,
a punto de ingresar
en esa cavidad
hirviendo por demás,
yendo a fondo
hasta el final
como para no soltarla
hasta verla terminar.
perdí toda mesura,
desde su cuello
hasta la cintura
para estar a sus servicios.
La re-cogí de sus nalgas,
sin contenerme
la ponía entre mis piernas
rodeándola,
azotandola,
predispuesto a tocarla
sin limite alguno
estimulando sus ganas
bien fuerte desde atrás
como castigo alguno.
Y apenas empiezo
si sabe lo caliente
que está su amo,
su poeta,
su perverso,
su perdición
a esta fantasía
complacida sin piedad.
Se pone intranquila
con mis dedos en sus cavidades,
sujetada a mis caprichos,
a mi vicio por someterla,
se pone loca
escuchando mis palabras,
sintiendo mi lengua,
oprimiendo sus nalgas.
Estoy bien a punto,
a punto de ingresar
en esa cavidad
hirviendo por demás,
yendo a fondo
hasta el final
como para no soltarla
hasta verla terminar.

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