ACABABAMOS

de saciarnos las ganas,
poco a poco
el pecho se agitaba menos 
aunque en el fondo
algo seguía sintiendo.
La lleve hacia mi lado,
una mano en su mejilla,
sonrisas cortas,
sus dedos
deslizados sobre mi piel,
calmado estaba
como si nada.
Pero lo decía todo,
con un mirar sereno,
fijo a su cuello,
a su pecho,
en su calidez
me deje atrapar,
una vez consumado el sexo.
Mi compañera
jadeante por si sola
estrechaba su mano
por mis hombros
y mi espalda robusta,
ya entendía todo.
Los buenos tratos son mutuos,
en dos pieles que se quieren,
hacer el amor es esto,
sin tapujos para acompañarse
el uno al otro.


- Fernando Ale


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