Agarre el teléfono
para empezar
esta llama
que nos prendía a los dos.
Esa pasión
tan inexplicable
que no tenia un freno
se podía percibir a la distancia.
Esas palabras
llenas de calentura
aumentaban
mas
y mas
la temperatura,
sin poder escapar a ello.
Nunca imagine
que seria sin ella,
pero así lo fue.
Entiende casi a la perfección
lo que pueda sentir,
al amarrarla entre mis brazos,
besar su cuello
y su pecho
anticipandola
a lo que esta por venir.
Como no dejarme llevar así
si queríamos,
deseábamos
y sentíamos lo mismo
el uno hacia el otro,
teniendo a la soledad
de un cuarto
o una habitación
como cómplice.
Cómplice de devorarnos
apenas nos desvestíamos
y sentimos el aroma mutuo
de lo perverso.
Porque nos gusta esto,
es lo que elegimos
y no lo podemos dejar.
Y vamos mas allá
de nuestros limites
para conocernos
y envolvernos
una y otra vez.
para empezar
esta llama
que nos prendía a los dos.
Esa pasión
tan inexplicable
que no tenia un freno
se podía percibir a la distancia.
Esas palabras
llenas de calentura
aumentaban
mas
y mas
la temperatura,
sin poder escapar a ello.
Nunca imagine
que seria sin ella,
pero así lo fue.
Entiende casi a la perfección
lo que pueda sentir,
al amarrarla entre mis brazos,
besar su cuello
y su pecho
anticipandola
a lo que esta por venir.
Como no dejarme llevar así
si queríamos,
deseábamos
y sentíamos lo mismo
el uno hacia el otro,
teniendo a la soledad
de un cuarto
o una habitación
como cómplice.
Cómplice de devorarnos
apenas nos desvestíamos
y sentimos el aroma mutuo
de lo perverso.
Porque nos gusta esto,
es lo que elegimos
y no lo podemos dejar.
Y vamos mas allá
de nuestros limites
para conocernos
y envolvernos
una y otra vez.

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