Arrodillada ante mi, 
como nunca te tuve,
con mi sexo por tu ser de mujer
de mi no te escaparías,
presagiando lo que te pasaría, 
en mis brazos te contuve.
Pero hoy debo castigarte,
sin preguntas,
sin excusas previas,
yo tengo que castigarte.
Ahí te vez posicionada
en cuatro
para ser degustada por su amo,
sin piedad,
por este miembro
jugoso de conocer su orificio
escondido en sus cachetes.
Ya te has lubricado
lo suficiente para mi,
aunque te diga que me da igual
este mete y saca por ese agujero
es único entre los dos,
ya lo sientes mujer.
Y mis dedos arrinconando
tu cabello para atrás
como siempre que nos encontramos
solos en esta habitación.
La misma en la que me pides,
me exiges
y me gritas
que empuje mas,
y mas,
con este ardor en mi pene
que no lo puedo frenar.




- Fernando Ale



Comentarios

Entradas más populares de este blog