DORMIR
Y llega un momento, ese momento en el que el cerebro se descomprime de todo. Los dolores, las preocupaciones, los problemas diarios o temporales, la ansiedad, la intranquilidad, todo aquello que conlleve un respiro por lo que estemos padeciendo...o simplemente un mal día.
Nos tiramos, en general en un colchón o algo parecido, y nos empezamos a rebajar sin mas que agregar, porque de hacerlo es un efecto adverso al paso previo que es cerrar los ojos paulatinamente, una y otra vez, conciliando una brisa necesaria a nuestro tacto.
Así vamonos dejando llevar a la mente, resguardada en su mundo, en ese freno del mundo cotidiano. Solo hay lugar para la distensión por un par de horas, a veces mas a veces menos pero paralizandose de todo lo que rodea a ese ser mientras este despierta.
Nos tiramos, en general en un colchón o algo parecido, y nos empezamos a rebajar sin mas que agregar, porque de hacerlo es un efecto adverso al paso previo que es cerrar los ojos paulatinamente, una y otra vez, conciliando una brisa necesaria a nuestro tacto.
Así vamonos dejando llevar a la mente, resguardada en su mundo, en ese freno del mundo cotidiano. Solo hay lugar para la distensión por un par de horas, a veces mas a veces menos pero paralizandose de todo lo que rodea a ese ser mientras este despierta.

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