Era casi increíble como un mensaje o una corta llamada desestructuraba sus días, como de manera casi inconsciente era capas de cruzar de un extremo a otro en un abrir y cerrar de ojos.
Si muy poco importaba si el frío congelara sus manos si el sol radiante, quemaba sus ojos menos importaba si el tiempo era largo o corto la cuestión era verlo aunque sea un instante.
Se posó frente al espejo para ver si su sonrisa era agradable esa mañana y el espejo le devolvió no una clara sonrisa sino unos ojos llenos de dudas y su mente comenzó a preguntarse si lo que estaba a punto de hacer era lo correcto y claro que no lo era.
Su corazón latía muy de prisa, ante la feroz idea de ir a ese encuentro o morir en el intento, de ante mano sabia que si no iba mas tarde se arrepentiría, en fin, nadie la obligaba pero lo curioso era ¡que nada la detenía tampoco!
A pesar de que moría por verlo, siempre, estaba primero la duda, tardo más de dos horas en decidirse, y por fin se decidió a ir.
Calzó sus jeans, soltó su cabello, tomó su abrigo y se fue...y ese nudo en el estómago era cada vez mas grande, hasta que escucho esa voz que dentro de todo la tranquilizaba, esa vos le decía: que la esperaba, que no tardara, al escuchar su dulce voz se hizo miles de preguntas obvio sin respuestas, pero muy poco importaban las preguntas y menos las respuestas, si su objetivo era por lo menos VERLO.
Un poco confusa la llegada, pero por fin lo tenia en frente suyo su mente se puso en blanco y como siempre se quedó, callada, sorprendida, anonadada.
Tanto que tardó unos segundos en reaccionar, y es sorprendente que esto ocurra, a esta altura donde se supone que ya no habrá confusión, sorpresa pero eso es lo LINDO, que cada encuentro es único y muy especial.
Cuanto había esperado para tomar sus manos, abrazar su cuerpo, sentir su calor, su olor, su respiración, su voz ¡que tanto amaba!
Solo lo miró a los ojos, y creo que su mirada lo dijo todo y el respondió como ella quería, como ella planeaba, como ella lo deseaba.
Después de un cálido y apasionado beso se apoyo en una mesa, guió sus manos hacia su miembro y lo acaricio con tanto placer que lentamente se fue arrodillando hasta que esa rica porción quedó en su boca, humedeciendolos con ese liquido espeso que quedaba en su garganta, su lengua sirvió de alfombra por donde se deslizaba ese pen* que cada vez se ponía más duro. Y esos gemidos que tanto le gusta escuchar era la señal que ella también quería gozar. Giró su cuerpo, la tomó de sus caderas mientras lentamente iban sumergiendose en ese mar de goce y placer.
Si muy poco importaba si el frío congelara sus manos si el sol radiante, quemaba sus ojos menos importaba si el tiempo era largo o corto la cuestión era verlo aunque sea un instante.
Se posó frente al espejo para ver si su sonrisa era agradable esa mañana y el espejo le devolvió no una clara sonrisa sino unos ojos llenos de dudas y su mente comenzó a preguntarse si lo que estaba a punto de hacer era lo correcto y claro que no lo era.
Su corazón latía muy de prisa, ante la feroz idea de ir a ese encuentro o morir en el intento, de ante mano sabia que si no iba mas tarde se arrepentiría, en fin, nadie la obligaba pero lo curioso era ¡que nada la detenía tampoco!
A pesar de que moría por verlo, siempre, estaba primero la duda, tardo más de dos horas en decidirse, y por fin se decidió a ir.
Calzó sus jeans, soltó su cabello, tomó su abrigo y se fue...y ese nudo en el estómago era cada vez mas grande, hasta que escucho esa voz que dentro de todo la tranquilizaba, esa vos le decía: que la esperaba, que no tardara, al escuchar su dulce voz se hizo miles de preguntas obvio sin respuestas, pero muy poco importaban las preguntas y menos las respuestas, si su objetivo era por lo menos VERLO.
Un poco confusa la llegada, pero por fin lo tenia en frente suyo su mente se puso en blanco y como siempre se quedó, callada, sorprendida, anonadada.
Tanto que tardó unos segundos en reaccionar, y es sorprendente que esto ocurra, a esta altura donde se supone que ya no habrá confusión, sorpresa pero eso es lo LINDO, que cada encuentro es único y muy especial.
Cuanto había esperado para tomar sus manos, abrazar su cuerpo, sentir su calor, su olor, su respiración, su voz ¡que tanto amaba!
Solo lo miró a los ojos, y creo que su mirada lo dijo todo y el respondió como ella quería, como ella planeaba, como ella lo deseaba.
Después de un cálido y apasionado beso se apoyo en una mesa, guió sus manos hacia su miembro y lo acaricio con tanto placer que lentamente se fue arrodillando hasta que esa rica porción quedó en su boca, humedeciendolos con ese liquido espeso que quedaba en su garganta, su lengua sirvió de alfombra por donde se deslizaba ese pen* que cada vez se ponía más duro. Y esos gemidos que tanto le gusta escuchar era la señal que ella también quería gozar. Giró su cuerpo, la tomó de sus caderas mientras lentamente iban sumergiendose en ese mar de goce y placer.

Comentarios
Publicar un comentario