Estábamos riendo,
gustando de esta distensión
que nos tiene acostumbrados
cada oportunidad que nos vemos.
Te siente tan bien ese vestido blanco, 
tomarte de la cintura apenas te paraste
mientras me sigues sonriendo,
ahora mas calma.
Una ráfaga lluviosa disparo hacia tu boca,
quisiera intensificarla en ese momento
pero no perdemos el tiempo.
Así como te amarré nos desvestimos juntos.
Después de varios minutos midiéndonos
te sentía a puro fuego en plena penetración,
ni que hablar cuando empecé a venirme
sin dejar de morderte,
gemirte,
sentirte
en cada segundo.
Te provoque tanto que delirabas de placer,
perdiendo la noción alrededor nuestro,
acabando entre sabanas los dos juntos,
sumidos en el placer puro.
De estas noches no te olvidaras,
te lo aseguro mujer.


-Fernando Ale


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