MUJER ROTA
Frágil como una rosa la solía contener, cuando no daba mas de lagrimas en el amanecer.
Quería estar sola como este tiempo que dejo pasar, pero le dije "algún día esto debe terminar".
Rota de pies a cabeza la había encontrado y aunque la hago reír de esos abrazos profundos no me he olvidado.
Vale la pena estar con ella un buen rato demás, porque con su presencia en mi hay un valor que con nada se puede pagar.
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