No hizo falta que dijeras una sola palabra, lo percibí al instante.
No pudiste dejar de amarme.
Se que recordaste al verme, aquella noche que fue ardiente. Esa charla que nos debíamos, comenzó con tu suspiro.
Yo no quería escuchar el discurso de tu boca, ya que repetiría lo que tus ojos ya me decían.
Vos no querías enamorarte, solo un buen rato para relajarte.
No te esperabas a alguien como yo, que te cuidaría el corazón.
Eras tan frágil entre mis brazos que temí que estallaras en pedazos.
Te cuide con todo mi ser, pero curar todas tus heridas no logré.
No soporté ver tus temores aflojar bajo tu camisa, tomé partes de mi corazón y lo puse sobre el tuyo.
Por eso entiendo el lenguaje de tu mirada, porque son parte de la mía.
Y ahora que tengo la palabra, solo quiero preguntarte si mis ojos te contaron esta historia.
Se que recordaste al verme, aquella noche que fue ardiente. Esa charla que nos debíamos, comenzó con tu suspiro.
Yo no quería escuchar el discurso de tu boca, ya que repetiría lo que tus ojos ya me decían.
Vos no querías enamorarte, solo un buen rato para relajarte.
No te esperabas a alguien como yo, que te cuidaría el corazón.
Eras tan frágil entre mis brazos que temí que estallaras en pedazos.
Te cuide con todo mi ser, pero curar todas tus heridas no logré.
No soporté ver tus temores aflojar bajo tu camisa, tomé partes de mi corazón y lo puse sobre el tuyo.
Por eso entiendo el lenguaje de tu mirada, porque son parte de la mía.
Y ahora que tengo la palabra, solo quiero preguntarte si mis ojos te contaron esta historia.
- Lorena Ojeda
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