Pareciera que te hubiera dirigido la palabra.
Pero no.
Ahí estas,
recién llegas a la puerta
y todo esta por empezar.
Hasta mis brazos
se acorrala la muy suertuda,
convertida en una musa
lista para inspirar,
mas allá de mis sentidos.
Mi musa.
Con su ligereza
me propone relajarse
antes de empezar.
Aunque quisiera hacerlo
es un engaño a lo que nos perturba,
a lo que nos punza por nuestras mentes retorcidas.
Aquí estas,
no pienso frenar este impulso
que me lleva a desearte entera,
sin remordimientos
al saber lo que te espera
entre las cuatro paredes.
Lo veo venir
cuando pones tu mano
entre las piernas,
quiere venirse por dentro
mientras la provoco
a cada segundo
con mi lengua por su cuello.
Luego sus pechos,
rechinando la cama
por el peso de los dos sin control.
Recién empieza a acorralarse,
como quien pertenece
a una pasión inevitable.
Pero no.
Ahí estas,
recién llegas a la puerta
y todo esta por empezar.
Hasta mis brazos
se acorrala la muy suertuda,
convertida en una musa
lista para inspirar,
mas allá de mis sentidos.
Mi musa.
Con su ligereza
me propone relajarse
antes de empezar.
Aunque quisiera hacerlo
es un engaño a lo que nos perturba,
a lo que nos punza por nuestras mentes retorcidas.
Aquí estas,
no pienso frenar este impulso
que me lleva a desearte entera,
sin remordimientos
al saber lo que te espera
entre las cuatro paredes.
Lo veo venir
cuando pones tu mano
entre las piernas,
quiere venirse por dentro
mientras la provoco
a cada segundo
con mi lengua por su cuello.
Luego sus pechos,
rechinando la cama
por el peso de los dos sin control.
Recién empieza a acorralarse,
como quien pertenece
a una pasión inevitable.

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