Pensé en replegarme
a mis instintos
como siempre lo había hecho.
Creí asemejarme
a aquel hombre
predispuesto a todo,
cuando aun
no había recibido nada.
Me equivocaba de camino
y ahora lo se,
lo se cuando te anticipaste
en algunas cosas
que me podían incomodar.
Alzas mi mano,
la pones en tu hombro,
y la tuya situada
en la plenitud de mi espalda.
Que si me siento bien,
que suelte lo que me aqueje,
en un silencio impreciso.
Y de que me puedo molestar
si tengo en mi vida
a quien ha despejado
todo tipo de quejas,
como si me robara el papel,
ahora compartido,
de quien aparece en la oscuridad
para hacerme companía.
a mis instintos
como siempre lo había hecho.
Creí asemejarme
a aquel hombre
predispuesto a todo,
cuando aun
no había recibido nada.
Me equivocaba de camino
y ahora lo se,
lo se cuando te anticipaste
en algunas cosas
que me podían incomodar.
Alzas mi mano,
la pones en tu hombro,
y la tuya situada
en la plenitud de mi espalda.
Que si me siento bien,
que suelte lo que me aqueje,
en un silencio impreciso.
Y de que me puedo molestar
si tengo en mi vida
a quien ha despejado
todo tipo de quejas,
como si me robara el papel,
ahora compartido,
de quien aparece en la oscuridad
para hacerme companía.

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