Podría decir que estaba hecha para mi, con su sonrisa que iluminaba mi alma en pena. Como un arcoiris que aparece después de una lluvia con su mirada me empezó a cambiar y los problemas los olvidaba por un rato.
Su pelo suelto lo decía todo. Me hacia sentir con una tranquilidad inmensa, esa compañera que prendía en mi los colores de la felicidad. No tenia porque buscarla si se hallaba enfrente de mis ojos, cautiva de mi mirada.
Se estimula con esas manos ligeras que recorren mi espalda, un recorrer placentero hacia mis fantasías bien profundas. Y no se imaginan lo bien que lo hace.


-Fernando Ale

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