Y COMO NO CAER...
En el hechizo de tus palabras.
Al leerte,
Al escucharte.
Como no sucumbir
ante las palabras
de este poeta perverso,
que hace que hierva
hasta los huesos.
No le importa el día,
la hora ni el lugar.
Me envía sus poemas
y me hace delirar.
Él como nadie
me sabe torturar,
porque sabe que al leerlo,
tengo ganas de comerlo,
pero en estos momentos
no puedo tenerlo.
Pero cuando llegue el día
de tener su cuerpo,
no tendré piedad.
Arrancandole gemidos
me voy a vengar
para que sepa
que con fuego
no se debe jugar.
Al leerte,
Al escucharte.
Como no sucumbir
ante las palabras
de este poeta perverso,
que hace que hierva
hasta los huesos.
No le importa el día,
la hora ni el lugar.
Me envía sus poemas
y me hace delirar.
Él como nadie
me sabe torturar,
porque sabe que al leerlo,
tengo ganas de comerlo,
pero en estos momentos
no puedo tenerlo.
Pero cuando llegue el día
de tener su cuerpo,
no tendré piedad.
Arrancandole gemidos
me voy a vengar
para que sepa
que con fuego
no se debe jugar.
- Lorena Ojeda

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