Y me convertí en poeta,
sin pensarlo,
sin decirlo,
sin saberlo.
La delicadez
al nacer mis letras,
hasta generar
varias líneas de placer
me estaban conviertiendo.
Iba llegando al final
y sabía rico,
tan así que volvia al principio
solo para hacerlo eterno.
Así volaba mí mente
y sin buscarlo iba acompañado
de la mayor de mis inspiraciones,
la complicidad
de lo que salía de mi pluma
y a la vez de su boca.
Se les llama musa,
aquella que le da sentido
a lo que recorre mí piel
y yo lo reflejo
en varias hojas
de lujuria por su cuerpo
sin pensarlo,
sin decirlo,
sin saberlo.
La delicadez
al nacer mis letras,
hasta generar
varias líneas de placer
me estaban conviertiendo.
Iba llegando al final
y sabía rico,
tan así que volvia al principio
solo para hacerlo eterno.
Así volaba mí mente
y sin buscarlo iba acompañado
de la mayor de mis inspiraciones,
la complicidad
de lo que salía de mi pluma
y a la vez de su boca.
Se les llama musa,
aquella que le da sentido
a lo que recorre mí piel
y yo lo reflejo
en varias hojas
de lujuria por su cuerpo
-Fernando Ale
Comentarios
Publicar un comentario