No hay tiempo para palabras...
Prefiero gemir y que gimas junto a mi, con tu voz tan sensual, aquella que por audios me haces disfrutar.
Ahora que de frente te tengo, te voy a saborear.
Lamida tras lamida tu piel voy a erizar, generando esos espasmos que no podes ocultar.
Deleitandome con tu cuerpo, en tu p*ne me detengo, para apreciar sus venas, su grandeza y su grosor en todo su esplendor.
Poco a poco tu virilidad me voy comiendo, centímetro a centímetro la voy engullendo, y con tus gemidos me deleito. Me encanta generarte todo esto.
Me presionas con fuerza, ahogada y alocada de placer me encuentro, no quiero que termine este momento.
Es hora de hacerte arder, de que toda tu pasión salga a la luz y ser la víctima de tu perversión.
Ya es tiempo de que me poseas por completo, de sentirte muy profundo, es eso lo que anhelo.
Con tus embestidas me estremezco, mientras gemimos acaricio tu robusta espalda, y no te corro la mirada.
Veo en tus facciones tu lujuria y perversión, contenidas hace tiempo y descubiertas hoy, reflejadas en ese líquido blanquecino que expulsas en cada encuentro en esta habitación.
Ahora que de frente te tengo, te voy a saborear.
Lamida tras lamida tu piel voy a erizar, generando esos espasmos que no podes ocultar.
Deleitandome con tu cuerpo, en tu p*ne me detengo, para apreciar sus venas, su grandeza y su grosor en todo su esplendor.
Poco a poco tu virilidad me voy comiendo, centímetro a centímetro la voy engullendo, y con tus gemidos me deleito. Me encanta generarte todo esto.
Me presionas con fuerza, ahogada y alocada de placer me encuentro, no quiero que termine este momento.
Es hora de hacerte arder, de que toda tu pasión salga a la luz y ser la víctima de tu perversión.
Ya es tiempo de que me poseas por completo, de sentirte muy profundo, es eso lo que anhelo.
Con tus embestidas me estremezco, mientras gemimos acaricio tu robusta espalda, y no te corro la mirada.
Veo en tus facciones tu lujuria y perversión, contenidas hace tiempo y descubiertas hoy, reflejadas en ese líquido blanquecino que expulsas en cada encuentro en esta habitación.
- Lorena Ojeda

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