ESTA NOCHE
la esperé con mera ansiedad
sobre la habitación que atestiguara
un incendio de dos cuerpos
que se procuran amarse,
nutrirse,
alimentarse,
contenerse el uno hacia el otro.
Recién llegados del aire
exterior expulsando largos respíros
al fin pudimos yacer pegados,
sacudiendo las piernas,
al ir soltándonos gozabamos al máximo
de nuestros momentos inolvidables.
Ya en plena madrugada
la locura se había apoderado
de nuestros deseos ya reprimidos,
sin la necesidad de separarnos.
Era tanta la atracción sexual
que los aprietes fuertes
se volvieron en abrazos
seguidos de besos espontáneos,
en un recorrer por nuestras pieles,
nuestras almas.
Me acompañas a la bañera,
lugar de relajación compartida de a dos
como debe ser,
manoseándonos al unisono,
para no perder la costumbre.
No nos desvinculamos
compartiendo esta frescura,
los minutos siguen corriendo,
el sol puede esperar,
me siento pleno aquí
en donde quiero estar.
sobre la habitación que atestiguara
un incendio de dos cuerpos
que se procuran amarse,
nutrirse,
alimentarse,
contenerse el uno hacia el otro.
Recién llegados del aire
exterior expulsando largos respíros
al fin pudimos yacer pegados,
sacudiendo las piernas,
al ir soltándonos gozabamos al máximo
de nuestros momentos inolvidables.
Ya en plena madrugada
la locura se había apoderado
de nuestros deseos ya reprimidos,
sin la necesidad de separarnos.
Era tanta la atracción sexual
que los aprietes fuertes
se volvieron en abrazos
seguidos de besos espontáneos,
en un recorrer por nuestras pieles,
nuestras almas.
Me acompañas a la bañera,
lugar de relajación compartida de a dos
como debe ser,
manoseándonos al unisono,
para no perder la costumbre.
No nos desvinculamos
compartiendo esta frescura,
los minutos siguen corriendo,
el sol puede esperar,
me siento pleno aquí
en donde quiero estar.
- Fernando Ale

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