Llegué hasta ese hotel
para encontrarme no solamente con ella
sino con el volcán que representaba en mi cuerpo,
con su lava ardiente
digna de humedecerme a fuego
mi miembro al descubierto.
Apenas caminábamos para la habitación
y ya quería deshacerme
en desenfrenados movimientos
hasta dar con el colchón y las paredes
que atestiguaban una vez mas
lo que eramos sin estar a la vista de nadie.
- "No has cambiado nada"
- "Si, ahora tengo mas apetito", esbozo
antes de hacerme una cena
tan rica como placentera,
desgarrando con mi boca los pezones y nalgas.
- "Por favor, cojeme de una vez",
sin decir palabras proseguí a tocar
lo que es el paraíso mismo para nuestras partes prohibidas.
- "Quiero ponerte a punto" insistí.
Elevé mis susurros en gemidos espontáneos,
como cada roce y beso que cruzábamos
para encender mas la conexión mutua,
quedandonos frente a frente en plena penetración.
No duro mucho ese momento a la espera de uno mas fatal,
inexplicable para nuestros oídos, excitantes para nuestras pieles.
- "No pares, te lo suplico",
fueron sus últimas palabras antes de su erupción final,
con ese liquido pegajoso retenido un rato antes.
Yació abrazando mi espalda, tras un beso profundo,
sintiendo como aún todo temblaba en el ambiente.
- Fernando Ale
para encontrarme no solamente con ella
sino con el volcán que representaba en mi cuerpo,
con su lava ardiente
digna de humedecerme a fuego
mi miembro al descubierto.
Apenas caminábamos para la habitación
y ya quería deshacerme
en desenfrenados movimientos
hasta dar con el colchón y las paredes
que atestiguaban una vez mas
lo que eramos sin estar a la vista de nadie.
- "No has cambiado nada"
- "Si, ahora tengo mas apetito", esbozo
antes de hacerme una cena
tan rica como placentera,
desgarrando con mi boca los pezones y nalgas.
- "Por favor, cojeme de una vez",
sin decir palabras proseguí a tocar
lo que es el paraíso mismo para nuestras partes prohibidas.
- "Quiero ponerte a punto" insistí.
Elevé mis susurros en gemidos espontáneos,
como cada roce y beso que cruzábamos
para encender mas la conexión mutua,
quedandonos frente a frente en plena penetración.
No duro mucho ese momento a la espera de uno mas fatal,
inexplicable para nuestros oídos, excitantes para nuestras pieles.
- "No pares, te lo suplico",
fueron sus últimas palabras antes de su erupción final,
con ese liquido pegajoso retenido un rato antes.
Yació abrazando mi espalda, tras un beso profundo,
sintiendo como aún todo temblaba en el ambiente.
- Fernando Ale

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