Ella era fuego de volcán
a la hora de tocar las sabanas,
a la hora de sacarse las prendas una por una,
decidida a comer sin piedad
como si fuera la ultima vez que lo haría
aunque serán varias mas con ese hombre.
El mismo que la supo cautivar,
que la supo enamorar
con su presencia incondicional
en las salidas por la noche,
en las tardes pasando el rato,
en sus silencios respetuosos,
en sus risas llenas de locura,
sin dejar detalles librados al azar.
Se perciben los cuerpos,
el esta listo para sacar de esta mujer
los mas profundos gemidos,
pellizcando los pezones
que luego son lamidos
en un compás lento de arriba a abajo,
recorriéndolo en el centro
sacudiéndola desde la cadera
intercalando besos en la boca
frotando de menor a mayor su piel.
La penetración es pacifica para un primer momento,
a medida que la soltura se apodera de los dos
la velocidad aumenta,
les recorre el placer en su interior
esto va mas alto
y cuando sus mentes comunicadas entre si lo hacen
ya no hay vuelta atrás
hasta juntos terminar.


- Fernando Ale

Comentarios

Entradas más populares de este blog