Y ASÍ ENTRASTE EN MI sedienta de carne fresca por mi cara de jovéncito llevándote mas de una sorpresa porque apenas lo era. No hay partes de mi que no hayan sido examinadas y disfrutadas, sobre todo el grosor de mis labios, tanteando el terreno de mi paraíso, como quien busca quedarse. A la altura de mi cadera quedan suspendidas tus piernas envueltas, ahí es donde peor me pongo, donde mejor se pasan los minutos penetrantes. Dos sexos en uno, eso es lo que somos en instantes así, conforme pasando el rato nos volvimos a ratificar que nos pertenecíamos, que habíamos nacido para estrujarse el uno con el otro. Hasta en mis sueños eres participe de tu mirada celestial, susurrando tu nombre por dentro y por fuera reviviendo nuestros encuentros llenos de un hambre que se acaba al tenerte de frente y sin ropa alguna. Quedan grabados los olores en mi nariz, en las almohadas y sabanas la humedad que dice pertenecerte, mi pecho agitado sabiendo recibir de ti los mejores tratos. - Fernando Ale

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