Al natural,
así como si nada
te presentas ante mi
dueña de mis fuegos repentinos
que me deparan el destino
de ser lo que soy
y la verdad sin palabras me dejas,
teniéndote en mis manos es un honor.
Discreta ante la multitud
sueles sobrellevar en tu interior
un surco de agua turbio,
una tempestad repentina,
que hace justicia
con aquello que realmente eres,
esperando el momento justo
para atacar con voracidad.
En tu propia inmensidad
atraes tal cual imán
a quien te puedo apreciar
y saber convertirse ferozmente
a la hora de cazar una victima
comprometiendo tu instinto
no dejas nada librado a la suerte
cuando de perversión se trata.
Es una tentación enorme
morderte tal cual chocolate,
toda una invitación a implorarte
que no juegues con ello
porque podría ser fatal
hundirse en deseos y no poder,
que mas podría yo hacer,
al fin y al cabo te lo buscaste.




- Fernando Ale




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