Te condene rozando
mi mente perversa con la tuya,
no escaparas de ello,
de mis deseos tampoco,
si quieres ir mas despacio tampoco me enojo,
el tiempo con vos es único como tu sensualidad.
Me buscaste y acá estoy,
entre llamas presientes en gemidos
que van de menor a mayor
con el transcurso de los minutos,
esto es lo que soy,
esto es lo que ves,
un hombre sediento de poderte complacer.
Empezaron a apretarse tus nalgas entre mis dedos,
me escurro por tu pelvis
direccionando mi cara hacia tus pechos,
abdomen y ahí mas abajo,
estremeces como hace mucho no te ocurría mujer.
Segundos intensos me pose en donde mas ardías,
en donde mas fuente de fascinación encontraría,
te estuve pensando tanto,
pero tanto estos días que no te sorprendas
como te estoy haciendo mía.
Mordete la mano todo lo que quieras,
sera ínutil que lo intentes,
eso de escapar de lo que te envuelves en sabanas,
no funciona tan facíl conmigo,
con este hombre que te eligió entre tantas.
- Fernando Ale

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