Era domingo por la mañana, 

erguido en la cama estoy,

volteo y ahí estas, 

con los ojos cerrados 

y yo observándote de par en par, 

como queriendo creer en donde me encontraba, 

como me sentía. 

No se trataba de volverme cansado 

después de una noche de puro frenesí, 

esas que tantas asistí, 

volviéndome directo al cuarto, 

sin mas que hacer, 

tan solo reposando hasta tarde y no mucho mas. 

Ahí estas tu recostada, 

nos desmayamos tipo 3 o 4 de la mañana, 

recuerdo tener tus labios 

haciendo contacto con los míos, 

cayendo precipitadamente sobre tu contorno 

que alumbraba mis sentidos. 

Pude palpar algo que me abrazó

un rato largo después, 

ahora entiendo mucho de lo que nos apega 

ahora ves las razones de las pequeñas caricias a mi nuca, 

despacito me rendí 

al cariño que me correspondía.


- Fernando Ale



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