Puedo ser aquel salvaje en la cama

como cualquier león hambriento que deja su marca,

yendo bien profundo en sus intenciones de placer

y tu ese plato que estoy dispuesto a comer.

Puedo ser tierno como quien se deleita sin explicación,

sin uso de la razón voy con mi nariz

a cada parte tuya que tenga cerca,

es una droga esto que percibo,

esto que siempre reclamo.

Roza la perfección resolver que te extrañe verte,

degustarte ahora,

darme ese lujo de enviciarme con tus movimientos

que determinan los míos echándole un vistazo

creo que me derrito cada vez mas.

No hace falta una reconocimiento de nuestros partes,

se ensamblan por si solas en la privacidad que nos encuentra,

esa misma que entremezcla nuestras mentalidades perversas

y con intenciones de amar al otro.


- Fernando Ale



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