Con tan solo tocar tus labios
con la armonía de los míos
estarás lo mas cerca del cielo,
posiblitando que entres a mi mundo,
ese del cual te hable alguna vez
y ahora te hago experimentar.
En voz baja dialogamos,
insinúas tanto en la mirada,
arrasando con toda duda,
aquí no dejas nada,
ni un poquito de respiro
como si esto fuera a terminar,
porque el tiempo es oro.
Me acolchonaré en la comodidad
dispuesta de tu pecho,
relamiendo cada poro de tu cutis color trigo
como pétalos tus pechos son todos míos,
incendiando tu interior
a un encuentro fatal e inevitable.
Es todo nuestro,
el anochecer sera largo sin tu presencia
y ello no sucederá,
al menos en mi mundo,
en donde tu aroma y tu figura no los confundo,
apaciguando mi ansiedad de una vez.
- Fernando Ale

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