En la mesa posada te agarro desde tu espalda, sorprendida de mi presencia, aunque presentiste mi aroma que penetraba tu nariz, aun así en mis hombros te rindes sin oposición alguna eres mía otra vez.
Ahora me pasas tu lengua por mi cuello paulatinamente haciendo que me quiera revolcar al instante, consiguiendo que me sienta como nunca antes, inspirando a una mente erótica y perversa como la mía.
Frente a frente quedamos suspirando por el momento que nos toca compartir, poco a poco dejamos de resistir era distancia que no es tal cual cuando ya nos comíamos entre gemidos y manoseos que no se frenaran.
Que intensos son tus besos, lo que disfruto no tiene nombre, en breves lapsos podrías hablar aunque en silencio es mejor, me saboreo sin razón a veces, al irme a dormir o cuando amanece quiero seguir probando.
- Fernando Ale

Comentarios
Publicar un comentario