A LOS 40

Ha pasado el tiempo de aquella muchacha,
que con su inocencia fresca derretía a su paso,
ahora lo sigue haciendo con un rodeo que apenas le interesa,
esa mirada no deja duda y tampoco simplezas.
Implicada en el amor maternal que de ella deja a entrever su mayor dulzura,
me permito seguir con mesura, soportando el paso natural de los sucesos,
obteniendo su propio confort corporal aun cuando esta en la ducha.
Si aun puede acobijarse en sensaciones,
menos apresuradas aunque mas persuasivas,
invitando a admirar semejante escultura,
la experiencia lo dice todo en ese sentido,
guardada al acecho del elegido.
Sin querer la cruzas, queriendo un rato mas que unos segundos,
para involucrarse en su mundo,
no quepan dudas que la calidad esta asegurada
tal como se adueña de los suspiros y el alma.

- Fernando Ale

 

 

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