Ahí te ves arrodillada
a mis encantos,
a mis palabras sujeta
a imaginación sin limites
como si de volar por el cielo se tratara
aunque mire para abajo
y yaces sin explicación,
inmóvil de a ratos.
Tampoco lo sabía,
eso de entregarte sin oposición
alrededor de tu pensar,
alrededor de tu contorno,
no imagino un escenario mejor
con alguien mas,
no a cualquiera le gustan
las marcas que dejo.
Con letras y perversiones
que van de la mano la sensualidad
se nos escurre entre las extremidades,
permitiendo las pausas que sean suficientes
iluminados por la luz nocturna y casual.
Te pones dura contra mi humanidad,
acechando terminare de seguro,
depurando la ansiedad
ya sofocada apenas nos rozamos,
nos medimos,
nos comimos,
todo a nuestro merced temporal.
Despojarte de tus prendas
mientras manoseo tu paraíso,
perdiendo el control sin vuelta atrás,
así nos vemos en cada oportunidad,
libres del goce propio que nos vincula
por atracción natural.
- Fernando Ale
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