En cuanto llego la hora de ir a dormir se profundizó mi malestar inevitablemente, aun así te miraba y se me pasaba de a ratos, intentamos hacer el amor pero no sería posible, al menos estaban conmigo.
Fuimos a la cocina, en la alacena había té fuerte para tomar, volvimos definitivamente a descansar, pegados entre caricias pasivas, de esas que alivian tanto, te miraba sonreírme hasta el relajo.
Me hiciste el amor de una manera diferente, me refugiaste al punto de no poder concebir un vinculo de un solo modo, la fugacidad de los actos no borra lo que nos puede dejar lo vivido.
- Fernando Ale
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