RECESO
Tras agotar las primeras llamaradas
dudamos en seguir teniendo a disposición
la locura de no parar ni unos escasos minutos
pero la noche era toda nuestra,
bien nuestra como la manía de tomar.
Vas y vuelves toda suculenta con las braguitas al aire,
no quieres que me desalme y entonces vuelves
con una copa de vino bien cargada,
para compartir ambos,
un relax necesario para las ansias.
Abrazados agotaremos los intervalos,
bebiendo un poco de mas prescindiendo
de nuestra seriedad repentina,
las sabanas ni nos cubrirían el hervor
que se ha convertido nuestro alrededor.
Fijas tu mirada en mi barba,
la rozas para recuperar parte de lo que altera a tus hormonas,
tan femeninas como tu expresar,
tiene sentido desconectarnos
para recaer de nuevo a la debilidad carnal.
- Fernando Ale
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