Nuestros encuentros no fueron casuales ni de casualidad, el semblante de fuego me convulsiona el libido precipitadamente, lo manejo como puedo hasta que la cordura se dispare por los aires, incrementando las consecuencias.
Entre nuestro espacio intimo se suceden las descargar acontecidas desde el ultimo encuentro, con cuentas pendientes que no se harán reclamar, interpretando el panorama a favor de mis instintos bien marcados.
Confluimos entre la decencia de los besos y la locura de la voracidad, de tener la piel del otro como refugio,
ante un mundo demasiado duro, nos alivianamos como para no partir pronto de lo que no podemos esquivar.
De lo que no pueden dejar tampoco se niegan, cuando están a la distancia por volverse a revolcar hacen fuerza, el sexo es de una pureza excelente pero aun mas el vinculo de armonía al abrazarse sentidamente.
- Fernando Ale

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