Hacia tu alma titubeo un existir de diabla, dices serlo sin remordimientos

de lo que puedes generar en otros,

aunque ahora te has fijado en nosotros,

me poseíste sin pensarlo,

sin dudarlo mis antecedentes.

Prendida fuego sueles empezar tu ritual, exaltas desde la cama

a las sombras de la noche,

las constelaciones se quedan diminutas,

los cimientos zozobran cuando los tocas

representando el temple requerido anteriormente.

Diablura de mujer,

en el colchón testigo de tus zimbronazos,

también eres victima de tu buen gusto por la poesía,

hasta toparte con mi presencia varonil no lo sabrías,

hasta que te penetren mis lineas.

Como ninguna te hice ves lo que acontecía dentro de mi relucir,

interpretando otras facetas,

poco conocidas en tu semblante malicioso, diseminando tu saliva

a la vez que me dejas explorarte.


- Fernando Ale


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