En mis manos te sientes bien,
eres perversa del uno al cien, las repentinas ganas que te atraviesan,
acurrucada lo mas cerca posible me lo confiesas,
lo mucho que te llegas a tocar, a desquiciarte con una mirada.
Que por el día entero quizá solo me esperes, para centrarte en mi cada renglón que suelto,
no es uno cualquiera el que te ha robado el aliento, un loco empedernido,
amante como pocos,
lo reconoces al momento.
Lo que mas me gusta compartirle es la sutileza de mojarle las bragas y no los ojos, de tocarla y no para hacerle daño,
el querer acompañarla me es necesario,
se lo que piensa cuando la recorro entera por su ser.
Percibe mi cariño,
sabe como darle utilidad,
le sabe bien que le deje sus espacios,
los necesita como al tiempo mismo,
es que dicta mi compañía con la suya,
los días tan fáciles sabe que tiene mi calidez.
Cada contacto es un tacto con la complicidad de tener su respuesta,
soy su refugio favorito en la tempestad,
amo cada segundo que transcurre a la par, en palabras le haré el amor y el reflejo es nuestro.
- Fernando Ale

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