CABAÑA
Nos alejamos repentinamente del ruido, de las grandes masas, tan fugaces disparamos hacia otro lugar, en donde nos podamos reencontrar con los demonios, eso que nos tientan seguidos, haciéndonos surcos en nuestra piel.
El oxigeno se hace dificultoso de retener y encontrar, una vez adentro nuestro mundo de fantasías hecha a volar, me regocijo de haberlo pensado para realizar lo buscado, no tenemos limites en los hechos calientes.
Vente arriba mio, muévete todo lo que quieras, demosnos contra la pared, brinquemos sin parar sobre el otro, el espacio es nuestro al completo, los sonidos también hacen su trabajo, en el medio de la nada tenemos todo.
- Fernando Ale

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