Enséñame a cautivarte, de una manera muy diferente, con gestos que solo para mi son elocuentes, escalar en tus sinuosas montañas no es cosa de un día, ni tampoco de una noche, precisaría mayor exploración.
Enséñame los caminos que conducen a la perdición, la de tu piel y la mía, impregnados oportunos, discontinuamente me harías gemir, sin pensar en otras oportunidades que me quieras ofrecer.
Enséñame tu carne, imperfecta ante mi visión pero saciable para el tacto varonil, sera difícil distinguir la fluidez de las primeras excitaciones respecto a lo que te acontece dentro de tu vulva.
Enséñame con la rigidez de tus muslos, como aprovecharlos al máximo hasta secar la ultima gota de euforia, luego veremos de la mano lo cuanto nos podemos amansar siguiendo la linea temporal.
- Fernando Ale

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