Le hablo correspondido

porque aquí no hay olvidos,

escalonádamente arribo a su sitio,

tanto exclamaba que la amen

solo como un poeta puede hacerlo,

reconvirtiendo las horas en lo eterno.


Seré preciso en dejar sentado

que no es solo un intercambio

de momentos únicos,

en el lugar mas recóndito saco provecho,

por eso y mas déjelo en mis manos

haré de su cuerpo mi mundo por las noches.


También se que le gusta pecar,

mas bien es inadmisible mi señorita Gaspar

que no se entregue a lo inevitable,

a mi boca viciosa por sus partes prohibidas,

la misma que produce sonidos placenteros

conjugados con letras filosas.


No me desespero en la espera

por llegar a sus pensamientos,

no es facil encontrar quien lo haga

deslizándose cada vez mas despacio

hasta el punto de detenerse

en cada poro que brota de erotismo.


- Fernando Ale


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