Aquí contigo no se habla de pecado,
si mas bien estábamos locos el uno por el otro,
me dispongo a ser el papel de malvado para con tu piel,
justo en mis ganas te sitúas,
se entrecortaba nuestra respiración.
De arriba a abajo te mire y me tocaste el alma,
sin urgencias de arder ya mismo,
sabía que eras tan mía que no puedes escapar,
es un beso y después varios mas,
hasta perder la cuenta y perdernos en aquella pared.
Es utópico creer que no eres para mi,
si la poesía no nos encontrara yo me encargo de que podamos fluir,
sin excusas sabiéndote amante de letras,
me das vida en cada repaso por mi abdomen,
en cada caricia por mi espalda.
Vacío quede por completo después de varias horas,
boquiabierto reposo tras el huracán que supiste ser,
que me ha despertado sensaciones de antaño,
sublime tu presentimiento de hacer valer
lo que merezco a mi medida.
- Fernando Ale

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