LA LLAVE


Me dejaste ingresar una noche de otoño, mas precisamente en el medio de aquella estación, deguste en esa ocasión tu cuerpo inflamable, recayendo en lo indispensable que era oir mi voz, al compás del viento.


Nunca te sentí prohibida, ni tampoco templada, por eso vine tras despertarme por tu olor, que me hagas tuyo por completo, las marcas en mi mente las llevaré presentes, al fin y al cabo me lo merezco de tu parte.


Solo yo te puedo atar de esa manera, decirte cosas sinceras en público, cometiéndolas en privado, no nos dejamos de lado en el amanecer repentino, la llave indicada me diste, de ello no me cansaré nunca.


Y si las ganas se van agotando solo sera cuestión de energías, no existe monotonía posible, lo que sea necesidad para trascender eso con el tacto lo podré entender, no importa el lugar y el momento mientras tu te encuentres.


- Fernando Ale


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