COSTUMBRE
Se nos hizo una plena costumbre
bien lento en el tiempo,
envolverme en su aroma
para luego hacerme adicto a el
fue lo mejor en mucho tiempo,
y me tocaba desde lo mas profundo.
Pasamos de mirarnos viciosamente
entre sonrisas por lo bajo
bien de cómplices que algo traman,
convirtiéndose en pasión desenfrenada
a la luz de la luna
y también del día en ocasiones.
Sin querer nos íbamos envolviendo mas,
enamorándonos de nuestra forma de follar,
aunque a decir verdad no hago promesas
y por supuesto tampoco lo buscaría,
cada suspiro que le quitaba valía un desquite suyo
derritiéndose en mis manos.
Era mutuo el sentimiento de consumirnos por el otro
y reconfortante la recompensa lograda,
los ojos en llamas nos delatan,
recorriendo un viento moderado por nuestros cuerpos
dándonos la frescura que pondera
nuestra permanencia en el amanecer.
- Fernando Ale

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