Me acurruco atrás tuyo,
tu espalda sedienta de mis besos,
se humedece con el contexto,
repasando con mis manos
tu contorno femenino,
tus glúteos ya mordidos,
haciéndoles sentir mí bulto caliente.
Respiramos hondo,
gemidos de un placer puro
que se nota en el ambiente,
tus pechos cubiertos por mis dedos,
para dejarte presente que amo todo de ti,
como cuando te callas
sabiendo que igual te voy a devorar.
Te has rendido a mis encantos de escritor,
así como yo lo hice con tu devoción
hacia mi mente perversa,
me enrosco de piernas contigo
para no dejar de penetrarte.

- Fernando Ale



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