Nacidos para desobedecer lo establecido,
atorandonos al paso de sentír al otro,
se convierte en una osadia el mantenernos de pie,
al menos para empezar esta locura,
nos acurrucamos en la cama,
adueñándonos del momento.
Arremetemos contra nuestros genitales,
nuestros pulsos no son normales,
gemidos tuyos cuando te toco con los dedos,
la mano entera para que me la pongas mas dura aún,
me abro a su paso para concretar el extasis.
Sin suplicas de por medio,
durando mas que el tiempo promedio,
nos succionamos en simultaneo por amor,
aunque no lo parezca en nuestros rostros,
limando con mi lengua su paraíso,
tallado para ser explorado en húmedad.

- Fernando Ale



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