Cada tanto cuando tengo ganas de vos me siento en la cama, me pasó la mano por mí pantalón, acariciando mí entrepierna en forma circular, yo mismo me genero tu presencia, esa necesidad de acarrear tu peso en mis muslos.

Me bajo los pantalones del todo, como si me los estarías bajando mientras te acomodes, ya puedo sentir como te apoderas de mí bulto, poniéndole un precio justo a la lujuria, reinante entre los dos, sigilosa hasta humedecer.

Estoy alterado, tratando de contener el aire, ya ni pienso directamente, tiro mí espalda para atrás, reconvirtiendo los silencios de la habitación, en ellos preveer tu entusiasmo, y a su vez mí delirio al mojarme con tu boca.

Cada espacio fue bien aprovechado, más aún te deseo internándome en mí fuego, ya pronto te escurriste en mis intenciones para transformarlas en lo mejor, en lo que nos depara de placer y en cada recuerdo mutuo.

- Fernando Ale


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