La noche nos llamaba fuera de la rutina de oficina, la sofocación en carne nos tiro a no posponerlo masa recojo mis cosas apenas te vi irte ligero, para serte sincero me llama el vicio de entregarte, un momento cara a cara, recojo mis cosas en un callejón sin salida.

No hay luna que nos descubra suficiente tenerte como testigo y cómplice de esta pasión, de la historia que nos come la cordura por dentro. El recuento de las veces que te quería hacer esto, atraparte con mis brazos por detrás, para estimular tu sexo aún con ropa, mis palabras te descoloca a la vez, reduciendo tu ansiedad, acelerando tu respiración.

Amo tenerte dentro mío, cuidando la sutileza que me trajo a conquistar tu mundo, tu paraíso abrazador, tu infierno encantador, mis papilas gustativas disfrutan de haber elegido lo que merezco, esperando darme vuelta y que me beses en distintos ángulos, sin esperar lo que ocurra en el instante.

- Fernando Ale



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