Se enciende mí erotismo cuando escucho tu voz, suplicando por la mía, ya presiento el perder la cordura si estamos solos, me encantan tus besos llenos de armonía, la humedad es muy notoria, el anhelo de tenerte aún más.

Te volves mía apenas te tomo, esa aceleración de nuestros pulsos por lo que nos persigue, hay muchos puntos de tu cuerpo que complacer, alaridos de satisfacción por la piel del otro, intercambiando respiración por naturaleza.

No podes liberarte fácil de mis efectos narcóticos, lo se bien porque lo vivo en carne propia, al decirte cada noche de esas que vos me perteneces, al besarte como desquiciado, apretandote fuerte contra mí perversión ilimitada.

Cuánto tengo para demostrartelo en recursos, mis palabras calan hondo, como abrirte de piernas apoderandome de tu fuerza, en tus sentimientos marque un antes y un después, ya es inútil que te sientas igual si yo no estoy.

- Fernando Ale


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