La fugacidad de mis actos son los que me distinguen entre las fieras, te sentís provocada como si nada supieras pero en verdad lo querías tanto, al contener tu rostro repaso mis dedos en tu boca, signo de percibír tu sentír.
Antes de saber del otro no había razones para comportarnos con tanto apego, quedan atrás las noches consuelo, sí ya no hará falta porque me complementas, sin saberlo te fantasíe varias veces hasta dar conmigo.
Llenarme de tus suspiros que vienen como ráfaga furiosa atentando con mí soledad que ya no es tal, todo el momento que desperté tus hormonas fue perfecto, porque solo quería agitarte lo suficiente para que caigas en el goce mutuo.
Más allá de mí magia te envuelvo en ella para que veas de lo que soy capaz con tal de verte la cara de felicidad, es lo que te corresponde por hacerte eterna en cuestión de segundos.
- Fernando Ale

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