No fue difícil que me vuelvas loco, llevaba un tiempo esperándote hasta dar cuenta de que te hallabas a solas, tu piel morena de un estilo tan natural hace rato en reposo, de los malos roces que no sirven ni reparan, me hablabas a mí, exigiendo a mí instinto protector, era una urgencia la cual sabías que debías recaer en mí ser.
No hacía falta que improvise nada, el acto de ver al otro genera la reacción necesaria para tus hormonas, brotando de adrenalina cuando tu cuello es recorrido por mí lengua, sin siquiera desnudarte físicamente apenas con leves movimiento para calmar parte de tu fuego.
La cordura hace varios minutos te había abandonado, fue suficiente mí tono de voz, por ello también esa fortuna, de que aún tratándose de un territorio al cual pocos llegan a mí me haces paso, el descontrol cobraba impulso cuando sin que te lo pida te tocaste sin pudor, marcando una postura irreversible hacia mí.
Nuestros corazones laten a un ritmo frenético, el hambre y las ganas fueron un combo letal que desembocó en que cedieras por completo, ahí permanecí respirando junto a vos, feliz de perderme en tu cuerpo, en todo lo que quieras ofrecerme.
- Fernando Ale

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